jueves, 18 de abril de 2013


El referéndum, Islas Malvinas e Historia

Por Federico Lorenz*

Desde la Isla Soledad, días antes de celebrarse un referéndum que no fue reconocido por Argentina ni por las Naciones Unidas, Federico Lorenz reflexiona sobre la larga historia de las Islas Malvinas, la guerra, los intereses geoestratégicos, los flujos demográficos y los posibles puntos de encuentro entre los isleños y los argentinos.

quí, en el Cabo Pembroke, en el este de la Isla Soledad, en Malvinas, las síntesis son más sencillas pero a la vez más perturbadoras. Frente al mar infinito se alza un faro, construido en 1855 y reconstruido en 1906 por los británicos. Está plantado sobre unas tierras que definitivamente se parecen a la Isla Grande de Tierra del Fuego. A metros de la construcción, hay un monumento que mira al mar: la hélice de un barco recuerda a los muertos del “Atlantic Conveyor”, que se incendió y posteriormente hundió alcanzado por los misiles disparados por aviones argentinos durante la guerra de 1982. Entre las palas, agrandado por el zoom de mi cámara, veo que navega un moderno buque de guerra británico. Todos los ingredientes de la historia de las Islas Malvinas están aquí en esta punta rocosa batida por el viento, dispuestos para quien quiera mirarlos como partes de una larga historia y no como fragmentos o restos que nada tienen que ver entre sí. Son, si se quiere, piezas de un rompecabezas de cinco siglos del que somos algunas piezas, y los isleños otras.

Escribiré “Puerto Stanley”, porque así se llama la localidad, como escribiré “Islas Malvinas”, pues ese es el nombre del archipiélago. En la cantidad de implícitos en estas dos decisiones anidan muchos de los problemas relativos a la disputa por el archipiélago austral, y preguntas acerca de la historia de la región.

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Cuando llegué a las islas por primera vez, en 2007, me sorprendió que los malvinenses hablaran de “la ocupación” para referirse a lo que para mí era (y es) “la guerra”. Sin embargo, los isleños la vivieron así, y por eso también hablan de “ocupación” y han dedicado un monumento a los caídos que “los liberaron”. En 1982, durante los primeros días de abril, los argentinos distribuyeron unos volantes entre los isleños: una bandera celeste y blanca y bajo ella la frase “Usted tiene derecho a vivir en libertad”. Pero, para su perplejidad, los isleños rechazaron esa liberación, y actuaron pasiva o activamente contra ella. Durante los 74 días que duró el conflicto, los malvinenses vivieron las peripecias de la guerra. Fueron requisados y en algunos casos confinados por los argentinos en algunos de los establecimientos desperdigados por las islas, por considerarlos potencialmente peligrosos. Salvo las excepciones de algunos oficiales que hacían de enlace entre ellos y las autoridades militares, que ellos mismos se ocupan de resaltar, los malvinenses temían a los argentinos, en especial a los cuadros, entre otras cosas porque veían el trato que algunos dispensaban a sus propios hombres.

“Fue la única vez en la que hubo mendigos en Port Stanley”, me dice un antiguo profesor de Historia para referirse a la presencia argentina en las islas. Hoy es el dueño de un negocio llamado Falklands Collectibles, donde vende estampillas y otras antigüedades relativas a las Malvinas. “Venían a pedir comida. Estaban famélicos y se morían de frío en los cerros. Vimos cómo los trataban sus propios oficiales”, prosigue. Nada que no conozcamos los argentinos, se podrá decir, pero es humillante escucharlo de boca de ellos.

“Aún no puedo entender –me dice otro isleño con tristeza– una imagen de los primeros días. Una señora mayor, que hizo muchísimo para proteger a los ancianos del pueblo durante la guerra, saludaba al paso de las tropas argentinas que marchaban a los cerros y decía con una sonrisa ‘Bye bye, you are all gonna die’ [Adiós, adiós, los matarán a todos], mientras ellos le devolvían el saludo.” La casa del que me narró esta historia fue alcanzada por el cañoneo inglés durante los últimos días de la guerra; tres mujeres que vivían allí murieron.

Algunos de los malvinenses que vivieron como adultos la guerra tampoco recuerdan con especial cariño a los británicos, aunque les están agradecidos. “Si los argentinos hubieran resistido en Stanley casa por casa –me dice una sobreviviente del hogar bombardeado– a los ingleses no les habría importado arrasar con nosotros para vencerlos.” La guerra, a largo plazo, tuvo consecuencias negativas para los malvinenses: “El síndrome de ‘Las fuerzas armadas británicas son maravillosas’ es negativo para nosotros. Durante treinta años les hemos tenido que dar las gracias por el 82. Me pregunto hasta cuándo será así, si antes de la invasión argentina no les importábamos. ¿Qué huellas deja eso en los más jóvenes?”, dice el dueño del negocio de estampillas.

¿Cómo fue la vida en los primeros meses después de la rendición?, pregunto a una isleña. “Yo no estuve durante la guerra, volví en octubre de 1982. La gente parecía en estado de shock. Las calles eran una mugre: barro, ropa, hierros, papeles. Nos faltaba de todo: verduras, leche. A los británicos no, ellos eran las fuerzas armadas y tenían abastecimientos suficientes para sus soldados. La primera vez que volvimos a comer una cebolla fue una vez que se cayó de un camión militar”.

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¿Pero cómo es que esta señora distingue entre “los isleños” y “los británicos”, si para nosotros son todos lo mismo? Los malvinenses son británicos. Cuando viajan de vacaciones al Reino Unido, dicen “I am going home for holidays” [Me voy a casa de vacaciones]. Pero antes que eso, son isleños [falklanders] y reivindican su experiencia de varias generaciones en el archipiélago. Se dividen de muchas formas. A los de Gran Malvina les dicen los westers (por West Falkland). Tampoco son lo mismo los que se dedican a la pesca y al turismo que los que viven en el campo. Un día lluvioso, mientras caminaba hacia las casas nuevas que están al este de Port Stanley, me levantó un chofer que me vio medio perdido. “Yo vivo acá pero soy del camp. Tengo mi granja, no muy grande. Ya no hay terratenientes absentistas. Hicimos la reforma agraria sin sangre”. Se ríe, casi sin dientes.

El camp es todo el espacio rural que no sea Port Stanley. Que le digan “camp” y no “field” da idea de la tradición hispánica y criolla del lugar, de la que no reniegan, pero reinterpretan. “Ya no hay más miedo al encargado de estancia –me dice un isleño–. Aunque antes había que hacer lo que ellos decían. Yo tenía treinta años y tenía que decirle Míster al hijo del encargado, que todavía no se limpiaba los mocos solo. Ahora cada familia tiene su granja.”

Una visión idílica pero que no se condice con la realidad por completo. Los cambios han sido importantes. En 1991, la omnipresente Falklands Islands Company vendió el 47% de las tierras de las islas al gobierno isleño, que a la vez procedió a su reventa en pequeñas parcelas. Para ese año, el producto agrícola representaba solamente el 20% del total del producto bruto de las islas. La economía de las islas comenzó a diversificarse como una consecuencia directa de la guerra. En 1986, comenzaron a extender licencias (unilateralmente) y comenzó la era de la pesca. Durante la década del noventa cobraron alrededor de veinte millones de libras por año en concepto de licencias, y la producción lanar dejó de ser la base de la economía. Aunque sigue siendo importante, parecería ser que el principal atractivo de la actividad agrícola hoy es el turismo rural.

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La posición oficial argentina no reconoce a los isleños como parte de la discusión, que de acuerdo a las resoluciones de las Naciones Unidas es una disputa por la soberanía entre dos Estados soberanos, Argentina y Gran Bretaña. Más ampliamente, como consecuencia de esta postura, pensamos en los isleños, en los “kelpers”, como “habitantes” de Malvinas, una manera formal de resaltar el hecho de que ocupan un territorio que no les pertenece. La realidad histórica, una vez más, es bastante más compleja. ¿Qué es para una nación como la nuestra invocar la Historia anterior a nuestra independencia, por ejemplo? ¿Qué tenemos que decir de los pueblos originarios en la Patagonia, de los blancos que se instalaron allí desplazándolos? En gran medida, nuestra propia historia nacional se parece a la de los isleños. Deberemos encontrar la forma de lidiar con eso.

En Malvinas, lentamente, la población va cambiando. Hubo un descenso demográfico. Pero además de británicos que se radican en ellas para tareas puntuales, hay chilenos, filipinos, peruanos, y un puñado casi testimonial de otras nacionalidades, como rusos y holandeses (son dos). Viven también 28 argentinas y argentinos, vinculados por matrimonio a “locales” (como se los llama) o trabajando por un tiempo. Patricia, una joven que trabaja en la casa donde me alojo, es chilena, de Puerto Natales. Me pregunta sobre el costo de vida en Buenos Aires, sobre los estudios, sobre los transportes. Tiene planeado trabajar dos años en Malvinas, porque se gana muy bien, y luego instalarse en Argentina porque “la universidad es gratuita”.

Me pregunto qué resultará de esos flujos de personas en el largo plazo, que no es el que solemos utilizar cuando pensamos Malvinas. Vanesa, que trabaja en el Correo y me vende una serie de estampillas donde las autoridades isleñas reivindican la historia de los exploradores británicos en la Antártida, es de Punta Arenas. Hay chilenos residentes de varias generaciones, así como hay otros que están hace más de diez años, y tienen hijos que por distintos motivos no pueden obtener la ciudadanía. No sólo los trámites se han endurecido, sino que son muy costosos (según comentan, 800 libras).

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En Lafone House, donde paro estos días, se alojan muchos documentalistas. Han llegado a Malvinas por cuestiones muy distintas al referéndum, que los ha sorprendido en las islas. Uno de los equipos viene de la Antártida y las Islas Georgias. Allí llevaron a dos mujeres de Namibia como parte de un proyecto que explora las relaciones entre las personas y los animales. El otro, es un grupo de australianos que está filmando un documental sobre los últimos enclaves británicos que quedan: vienen también del Polo Sur, recalaron en Malvinas, seguirán a Pitcairn, allí donde recalaron los amotinados del Bounty. ¿Cuánto nos falta de esa mirada en redes y espacial para pensar el problema de Malvinas? ¿Hasta qué punto trabajamos contra nosotros mismos confinando la cuestión de Malvinas al archipiélago? Ah, es verdad, pensar “estratégicamente” es algo propio de los militares, mejor no hacerlo.

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A lo largo de la historia, las Malvinas fueron muchas cosas además de objeto de disputa. Están estratégicamente ubicadas en el camino a la Antártida, y son un punto obligado en una y otra dirección con respecto al Cabo de Hornos. Además de los conflictos que tuvieron por actores a franceses, españoles, ingleses y argentinos, desde su ingreso a los mapas las Malvinas fueron un punto conocido por marineros de diferentes nacionalidades, que también dejaron su impronta en las islas. Los isleños se refieren a la Patagonia continental como “la costa”: durante todo el siglo XIX, marinos británicos pero también argentinos (como Luis Piedrabuena) recorrieron las rutas formales e informales del comercio, el raqueo (la compra de naufragios para cobrar su prima y vender los restos). En las conversaciones con los malvinenses, algo es evidente casi de inmediato: si primero son fríos y buscan diferenciarse todo lo posible de Argentina, si hay un paso obligado consistente en escuchar el alegato sobre “lo difíciles que les hacemos las cosas hoy” basta escuchar un poco para que aparezcan los vínculos por todas partes, aun a pesar de ellos: parientes en Santa Cruz, estudios en Córdoba o en algún colegio del Conurbano Sur, operaciones de emergencia trasladados por aviones argentinos, familias separadas por la guerra, huellas del trabajo de las maestras argentinas que en la década del setenta les enseñaron castellano a los isleños (hoy, en la amplia escuela de Stanley, el segundo idioma que se enseña es castellano). No se cómo sería escribir una historia que enfatizara los puntos en común, antes que las diferencias.

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Antes de subir al avión de regreso, previo al embarque, hablo con dos marineros gallegos de manos y rostro curtidos que se parecen a los hermanos Dalton de Lucky Luke. Me cuentan que están “en la mar” desde los quince años (y tienen casi cincuenta). Hace diez que vienen a pescar a Malvinas. No les caen bien los isleños, los aburre su comida, por supuesto que el Atlántico Sur no se compara con el Cantábrico. Han venido a pescar desde Vigo como parte de la tripulación de un barco que busca calamar. Protestan contra las trabas que ponen los argentinos a la pesca: “Vosotros no os acordasteis de este lugar hasta que no visteis que os podía dar dinero –me dicen–. Ahora ya es tarde. Mira todo el dinero que os estáis perdiendo”.

A la era de la pesca, seguirá la del petróleo. Por todos lados aparecen los “oil people”: llegan a reparar barcos, a trabajar en prospecciones, mano de obra hiperespecializada que permite palpar, ante la ausencia de cifras, el esfuerzo constante y las esperanzas que ponen en los futuros yacimientos. En Malvinas existe el rumor de que en 2017 comenzarán a obtener una cantidad de barriles económicamente sustentable. Esto traerá consecuencias sobre Port Stanley. Necesitarán un nuevo puerto, alojamiento para los marinos y trabajadores vinculados a la industria. En todo caso, esta pequeña población de apariencia idílica irá perdiendo ese aspecto. Los isleños más antiguos lo saben. Hay algo de resistencia al cambio, y no sólo de afirmación de la identidad (acaso porque son dos caras de la misma moneda), en el referéndum y en la gran cantidad de iniciativas de preservación y divulgación del patrimonio que encaran.

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El 10 y 11 de marzo, los isleños realizaron un referéndum que no fue reconocido por Argentina ni por las Naciones Unidas. Había que votar por sí o por no la siguiente pregunta: ¿están de acuerdo en que las Islas Malvinas continúen con su actual status de territorios británicos de ultramar? Participó el 92% de los 1.672 malvinenses habilitados para hacerlo: el 99,8% votó por el “Sí”. Muchos de aquellos con los que hablé criticaron el referéndum por diferentes motivos, pero el más recurrente es el de que en realidad deberían ir por la independencia de las islas, por crear una nueva nación.

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Pienso en Port Stanley, llamado Puerto Argentino, capital de las Malvinas, llamadas Falklands, cuánto de cambio de época tiene lo que sucede aquí también. Me pregunto qué sucede con los territorios y las naciones en el largo plazo, cuando las urgencias de la política presente son secundarias frente al peso de las generaciones, o del espacio que nos confronta con nosotros mismos y con nuestra historia, como en Cabo Pembroke.

* Historiador (CONICET-IDES). Autor, entre otros libros, de Unas islas demasiado famosas. Malvinas, historia y política, Capital Intelectual, Buenos Aires, 2013.
fuente: Le monde Diplomatique

UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRES DE FEBRERO

Ciclo de conferencias a cargo del

DR. LUIS FERNANDO CERRI
(Universidade Estadual de Ponta Grossa, Brasil)
"LOS JOVENES Y LA HISTORIA"
Martes 23 de abril-16 horas
Sede Caseros II, aula 101.

A su término

"EL HISTORIADOR EN LA REFLEXIÓN DIDÁCTICA"
Martes 23 de abril -18.30 hs
Sede Caseros III, aula 101.

jueves, 4 de abril de 2013

COREA: EL CONFLICTO SIN FIN (articulo para 5to. año sociales)




Tensión en el paralelo 38







Kim Jong-un declara que “entra en estado de guerra” con Corea del Sur. La declaración no cambia gran cosa en sí, ya que los dos países se encuentran técnicamente en guerra porque el conflicto de Corea (1950-1953) finalizó con un alto el fuego que nunca se convirtió en tratado de paz definitivo.
La narrativa y la retórica tienen el tono bizarro y maniqueo de una novela de Tom Clancy cuyo escenario es el paralelo 38, la frontera entre las dos Coreas que siempre ha estado más cerca y más lejos de la guerra. La escena se repite cada tanto: Corea del Norte amenaza con la guerra, prepara sus fuerzas armadas, emite una serie de declaraciones cada vez más siniestras y categóricas acerca de sus intenciones. Incluso corta una de las líneas telefónicas cruciales entre las dos Coreas. Está enviando todas las señales posibles que emitiría cualquier país antes de desatar un Apocalipsis nuclear. La única salvedad es que Corea del Norte ya ha realizado la mayor parte de estas cosas antes, incluyendo el corte de la línea telefónica. Entonces, resulta particularmente difícil evaluar la diferencia entre la amenaza vacía y la ambición real y seria de iniciar una guerra a gran escala? No hay manera de saber a ciencia cierta a corto plazo lo que hay en la mente de Kim Jong-un, que en estos días inspecciona, pistola en mano, instalaciones del Ejército Popular de Corea.
En su habitual tono belicista, los medios norcoreanos publicaron que su líder Kim Jong-un ordenó tener preparados sus misiles para atacar en “cualquier momento” intereses de Estados Unidos y Corea del Sur.
En su nuevo anuncio, Corea del Norte aseguró que “la situación en la cual no hay ni guerra ni paz en la península de Corea ha terminado”.
Las dos Coreas han permanecido técnicamente en guerra desde el final del conflicto que las enfrentó entre 1950-1953 y que concluyó con un alto el fuego, tras el cual se firmó un armisticio y acuerdos de no agresión.
El comunicado advirtió además de un “combate a gran escala” más allá de la región si Corea del Sur y EE.UU. continúan con sus actividades militares en la zona desmilitarizada entre las dos Coreas.
Lejos de sembrar el pánico, las graves aunque hasta hoy vacías amenazas norcoreanas han elevado la curiosidad en el lado sur de la fortificada frontera del paralelo 38, donde cada vez más turistas se aventuran para fotografiarse entre puestos militares y tiendas de souvenirs. Paradójicamente, esa fronteraa, que es la más militarizada del mundo, lleva el nombre de Zona Desmilitarizada (DMZ).
La franja terrestre de cuatro kilómetros de largo y 250 de ancho que separa a las Coreas desde la guerra de 1950-53 ha pasado a ser foco de atención mundial después de tres semanas de amenazas del gobierno encabezado por Kim Jong-un, que volvió a situar a Corea del Sur y Estados Unidos en el punto de mira de sus misiles.
El poderoso e impredecible Ejército Popular norcoreano cuenta con 1,1 millón de efectivos por sólo 640.000 del Sur.
Corea del Norte también supera en número de tanques, submarinos y misiles a su vecino del Sur, cuyas garantías de seguridad descansan en un armamento más moderno y, sobre todo, en el respaldo incondicional de Estados Unidos.
Seúl y Washington llevan a cabo desde el pasado día 1º el ejercicio militar Foal Eagle, de dos meses de duración, que se ha convertido en uno de los blancos de la retórica belicista del Norte al considerarlo “un ensayo de invasión” a su territorio.
Estados Unidos mantiene unos 28.500 efectivos militares en Corea del Sur, a quien se compromete a defender ante un hipotético ataque del Norte como herencia de la Guerra de Corea.
En ese sentido, Washington ha admitido que dos bombarderos B-2 volaron desde una base en Missouri y dejaron caer el jueves munición ficticia sobre una cadena de islas surcoreanas deshabitadas, antes de regresar a Estados Unidos. Los B-2 han sido utilizados en maniobras militares en el pasado, incluido en 2000 en Corea del Sur, pero esta es la primera vez que hacen un vuelo de ida y vuelta a la península coreana y arrojan bombas inertes, lo que Pyongyang considera un ensayo de invasión.
El líder norcoreano, Kim Jong-un, celebró en la madrugada del viernes “una reunión de urgencia” con altos generales y dijo que “en vista de la situación, ha llegado el momento de saldar cuentas con los imperialistas de Estados Unidos”. Acto seguido, dio orden a las unidades de misiles de que se colocaran en posición de espera para atacar las bases de Estados Unidos en Corea del Sur y el Pacífico, como respuesta al vuelo el jueves de bombarderos furtivos B-2 estadounidenses sobre Corea del Sur en el marco de las maniobras.
Las crecientes amenazas de Corea del Norte responden, según expertos, a la doble estrategia del líder norcoreano, Kim Jong-un, de reafirmar el control interno y elevar su poder de negociación en el exterior.
La declaración oficial de “estado de guerra” con Corea del Sur se suma a una prolongada serie de amenazas casi diarias que han disparado la tensión en la península coreana desde que la ONU anunciara este mes nuevas sanciones económicas y comerciales al país comunista por su último ensayo nuclear. A diferencia de otras ocasiones, esta vez el régimen de Kim Jong-un ha mantenido hasta tres semanas su elevada retórica belicista, un hecho que, según expertos, no implica necesariamente una mayor posibilidad de que cumpla su amenaza, sino que responde, más bien, a una elaborada estrategia política de doble vía.
“El principal objetivo de las amenazas norcoreanas es interno y consiste en fortalecer el control de la población y del Ejército”, explica a EFE el investigador Chang Yong-seok, del Instituto de Estudios para la Paz y la Unificación de la prestigiosa Universidad Nacional de Seúl. Chang cree que, al elevar la tensión mediante continuas advertencias de guerra inminente, el régimen es capaz de generar unidad interna contra Corea del Sur y EE.UU., países a los que estos días acusa de plantear una grave “amenaza” a su seguridad.
Por su parte, el veterano analista político Shim Jae-hoon recuerda que “la economía norcoreana ha empeorado” por el deterioro de sus lazos comerciales con el exterior, lo que ha llevado a Kim Jong-un a adoptar la “posición defensiva” de arengar a su pueblo para cubrir su incapacidad de alimentarlo.
En segundo lugar, Corea del Norte utiliza el poder y la repercusión de sus amenazas para “presionar a EE.UU. y Corea del Sur con el objetivo de que se sienten a negociar”, asegura.
En ocasiones anteriores, recuerda el especialista, se han alternado episodios de enfrentamiento y distensión, y el régimen ha logrado importantes concesiones de sus supuestos “enemigos” en forma de ayuda humanitaria y otros tipos de asistencia, como materiales de construcción o energía.
Sin embargo, otros analistas opinan que el verdadero origen de la tensión no es Pyongyang. “Yo no creo que Corea del Norte pueda atacar los Estados Unidos. Creo que es una pulseada en la que ambos países saben que no puede ocurrir”, opina Xavier Boltaina, profesor del centro de investigaciones coreanas de la Universidad Complutense de Madrid.
La verdadera razón de la tensión es que el futuro del siglo XXI pasa por Asia, y EE.UU. no quiere ceder su protagonismo en la zona, cree Boltaina. “En el fondo, mi opinión es que es una pugna entre dos grandes potencias que son China y EE.UU. Yo creo que los coreanos son más bien actores secundarios”, sostiene.
Aunque no se descartan escaramuzas, la situación podría descontrolarse, porque está deslizándose hacia una espiral que inexorablemente terminará en un círculo vicioso


Fuente: Diario Miradas al Sur 

lunes, 1 de abril de 2013



Crisis de los Misiles








Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética y Estados Unidos evitaron una confrontación armada directa en su disputa por la supremacía ideológica y territorial. Más aun, a partir de 1953 había comenzado una nueva fase caracterizada por diversos gestos de buena voluntad que tendieron a suavizar las relaciones entre el Este y el Oeste. Como ya se ha dicho, a esta etapa se ha denominado “coexistencia pacífica”, haciendo referencia al concepto utilizado por Nikita Kruschev respecto de la nueva política internacional que pretendía implementar. Sin embargo, durante dos tensas semanas de octubre de 1962 las superpotencias se enfrentaron cara a cara y casi provocaron una guerra nuclear. A este período se ha denominado “Crisis de los misiles”. Esta crisis empezó el 14 de octubre, cuando un avión espía estadounidense detectó instalaciones balísticas soviéticas en la isla de Cuba, a sólo 145 kilómetros de Estados Unidos.


En la caricatura se ven reflejados los principales aspectos que se manifestaron en esta crisis. Los líderes de las grandes potencias, (Nikita Kruschev y J.F. Kennedy), frente a frente, midiendo sus fuerzas y a un paso de hacerse volar mutuamente en mil pedazos, ya que cada uno de ellos se encuentra sentado sobre misiles nucleares cuyo control depende del adversario. Con esto último se hace referencia a los misiles norteamericanos instalados en Turquía desde el año 1957 y los instalados en Cuba en octubre de 1962. En la caricatura se ve a cada uno de los personajes con el dedo sobre el botón.

En el mapa que se presenta a continuación se refleja el radio de alcance de los misiles instalados en Turquía y Cuba.



Mapa: Radio de alcance de los misiles instalados en Cuba y Turquía. 1962





Fuente: Fischer Ferenc, A megosztott világ Torténelmi – Politikai Atlasza, 1941-1991, Budapest Hungría 1996. Página 23




Antecedentes y perspectivas general de la crisis


Cuba había sido un país estrechamente ligado a los intereses norteamericanos desde su independencia de España en 1898. La revolución de Fidel Castro en 1959, que en un principio no se definía como comunista, pero que tenía una clara orientación nacionalista, comenzó a tomar medidas que lesionaban los intereses estadounidenses. La reacción de Washington fue inmediata: Rompió relaciones con Cuba en 1961, le impuso un bloqueo, fue excluida de la OEA (Organización de Estados Americanos) y organizó, mediante operaciones secretas de la CIA, una fallida invasión de emigrados anticastristas en Bahía de Cochinos o Playa Girón en abril de 1961.

En ese contexto, el régimen de Fidel Castro viró hacia el alineamiento con el bloque soviético y el establecimiento de un gobierno comunista en la isla. En efecto, tras la aplicación de las medidas norteamericanas contra el régimen instalado en Cuba, la Unión Soviética estrechó cada vez más sus lazos con Fidel Castro, pasando a constituirse la URSS en la principal importadora de azúcar cubana.

Ahora bien, el 14 de octubre de 1962, aviones espías norteamericanos U2 detectaron la construcción de rampas de misiles y la presencia de tropas soviéticas en Cuba. Luego de múltiples conversaciones con sus asesores más cercanos, el Presidente Kennedy decide dar a conocer los acontecimientos a la opinión pública. El 22 de octubre, Kennedy toma una medida de gran dureza: establece una "cuarentena defensiva", es decir, un bloqueo de la isla, desplegando unidades navales y aviones de combate en torno a Cuba. Si los navíos soviéticos intentaran forzar el bloqueo, el conflicto armado entre las dos superpotencias sería inminente.

Fue el momento de la Guerra Fría en que más cerca se estuvo del enfrentamiento directo entre la URSS y EEUU y de la destrucción nuclear. Finalmente, tras negociaciones secretas, Kruschev lanza una propuesta aceptada por Kennedy: La URSS retiraría sus misiles de Cuba a cambio del compromiso norteamericano de no invadir la isla y de la retirada de los misiles Júpiter que EE.UU. tenía desplegados en Turquía. El mes siguiente la URSS desmonta y repatría su material bélico y EE.UU. levantó el bloqueo. 5 meses más tarde Estados Unidos retiró los misiles de Turquía, pero esta transacción fue secreta.

fuente: http://historia1imagen.blogspot.com.ar

Programa de Historia de 3ro. 3ra. TT 

EEM N° 2 D.E. 16 (Agustín Tosco) 


Docente: Alberto Bolognesi 


1er. Trimestre


El Siglo de las luces. La Independencia de los EEUU. La Revolución Francesa.(gob. de la Asamblea; Monarquía Constitucional; República y Convención; Directorio-, Napoleón Bonaparte) El Congreso de Viena. Ciclos revolucionarios de 1820/30/48. Sociedad europea.  Revolución Industrial. Nuevas doctrinas económicas. Organización obrera. La nueva sociedad industrial.


2do. Trimestre


Invasiones Inglesas. Antecedentes de la Revolución de Mayo. Gobiernos. Asamblea del año XIII. Independencia. Unitarios y Federales. Campañas libertadoras. San Martín. La economía y la sociedad entre 1810 y 1820. La Patria Grande. La anarquía del año XX. Las Autonomías provinciales. Reformas de Rivadavia y presidencia. Guerra con el Brasil.


3er. Trimestre


Golpe de Estado de Lavalle. Sociedad y economía entre 1820 y 1829. Federalismo, Unitarismo y Caudillismo.
Primer gobierno de Rosas. El Pacto Federal. Segundo gobierno de Rosas. La economía y la Sociedad entre 1829 y 1852. El Acuerdo de San Nicolás. El Congreso de Santa Fe y la Constitución Nacional. 

Bibliografía: Cuadernillo de la Materia (Fuente: Textos de la Editorial Puerto de Palos - Argentina y Mundial Contemporánea -  serie Activa)

Planificación Anual  de 5to. año Sociales Inst. Holters (2013)


Materia: Historia
Docente: Alberto Bolognesi
Hs. Semanales:   5



Objetivos de Enseñanza:
-Desarrollar en los alumnos el pensamiento crítico y la tolerancia ante opiniones distintas.
-Generar debates a partir del análisis de los contenidos de cada trimestre.
-Comprender lo analizado en clase relacionándolo con aportes fílmicos y documentales.
-Analizar distintas fuentes históricas.
-Generar interés en el estudio histórico como medio indispensable para comprender la actualidad.

Objetivos de aprendizaje:
-Interpretar la complejidad de la historia durante el siglo XX.
-Analizar distintas miradas historiográficas.
-Comprender e interpretar procesos históricos.
-Desarrollar trabajos de investigación donde el interés personal en el tema seleccionado sea un vehículo indispensable en la generación de compromiso y conocimiento.
-Comprender la incidencia de los golpes de Estado cívico-militares en el retroceso económico, político, social y cultural de nuestro país.
-Analizar el mundo bipolar de posguerra y sus consecuencias.



1er. Trimestre:   El origen del mundo bipolar

-La Guerra Fría: Bloque occidental y oriental; Revolución China; Guerra de Corea; La URSS después de Stalin; La división de Alemania; Crisis de los misiles.
-La Descolonización de África y Asia: La fragilidad de las metrópolis; Diferencias entre las descolonizaciones francesa e inglesa; El Apartheid en Sudáfrica; Surgimiento del Tercer Mundo; La conferencia de Bandung y los países no alineados; Colonialismo y Neocolonialismo.
-Los años del Estado de Bienestar: La reconstrucción económica europea; políticas Keynesianas.


2do. Trimestre:   Situación política en América Latina

-La industrialización y el impacto social; la disputa por la tierra; Revolución Cubana.
-La Revolución Libertadora; gobiernos de Frondizi e Illia.
-La estrategia de EEUU para Latinoamérica; la lucha por los derechos civiles; las rebeliones de 1968.
-Dictaduras en América Latina (Brasil, Paraguay, Bolivia; Chile); Sacerdotes para el Tercer Mundo.


3er. Trimestre:   La Argentina a partir de 1966 y una mirada sobre el mundo

-La Revolución Argentina; El Cordobazo; El tercer gobierno de Perón; El neoliberalismo; reformas en la URSS; La caída del Muro de Berlín.
-Terrorismo de Estado en América Latina; El PRN; Guerra de Malvinas; 1983: Del regreso de la Democracia hasta nuestros días.
-El fin del mundo bipolar.





Actividades
-Lectura y análisis del libro La memoria de los seres perdidos.
-Realización de cuadros con síntesis de contenidos
-Análisis de artículos del blog del docente (www.tuguriohistorico.blogspot.com)
-Publicación de trabajos en el mencionado blog.
-Realización de un diario histórico por parte de cada alumno.
- Lectura y análisis de fuentes
- Análisis de filmes y documentales
-Realización de trabajos prácticos
-Investigaciones



Formas de Evaluación
-Cumplir con las actividades de clase
-Evaluación Escrita
-Trabajos prácticos grupales



Bibliografía
-Historia 5to. La Segunda Mitad del Siglo XX.  Edit. Estrada serie Huellas.
-La memoria de los seres perdidos de Jordi Sierra I Fabra.



Planificación Anual de 4to. año Soc y Eco Inst. Holters (2013)




Materia: Historia
Docente: Alberto Bolognesi


Objetivos de Enseñanza:
-Desarrollar un ambiente de participación e interés en los contenidos abordados.
-Analizar los procesos de dominación y dependencia durante el siglo XIX.
-Comprender las causas y consecuencias de las grandes crisis de la primera mitad del siglo XX.
-Comprender lo analizado en clase relacionándolo con aportes fílmicos y documentales.
-Generar debates a partir del análisis de los contenidos de cada trimestre.

Objetivos de aprendizaje:
-Interpretar la complejidad del Imperialismo colonial como proceso histórico generador y causante de los conflictos y guerras del siglo XX.
-Comprender la importancia de la incorporación de amplios sectores de la sociedad argentina a la obtención de derechos políticos y civiles.
-Comprender e interpretar procesos históricos.
-Desarrollar trabajos de investigación donde el interés personal en el tema elegido sea un vehículo indispensable en la generación de compromiso y conocimiento.



1er. Trimestre:   Del Imperialismo al fin de la 1ra. Guerra Mundial
-Expansión imperialista; Nacionalistas e identidad nacional; La conferencia de Berlín y el reparto de África.
-De la Paz armada a la Gran Guerra; Guerra de movimientos y de posiciones; consecuencias.
-La crisis del orden liberal y burgués; sufragio restringido; anarquismo y socialismo.
-Revolución Rusa y Mexicana                                                                    

2do. Trimestre:   La Argentina a partir de la apertura democrática y el mundo en los años 30.
-La Ley Saenz Peña; el ascenso de la UCR; gobiernos de Yrigoyen y Alvear; golpe de Estado de 1930.
-La gran depresión; Roosevelt y el New Deal; movimientos populistas en América Latina.
-Totalitarismos europeos (Mussolini, Hitler y Franco)


3er. Trimestre:   El mundo a partir de la Segunda Guerra Mundial
-La Segunda Guerra Mundial; causas y consecuencias; el impacto de la guerra y la posguerra en América Latina.
-La década infame; el ascenso de Perón; 1ra. Y 2da. Presidencia de Perón.
-El genocidio armenio y la Shoá; debates en torno al genocidio; persecución y resistencia.


Actividades
-Realización de cuadros con síntesis de contenidos
-Análisis de artículos del blog del docente (www.tuguriohistorico.blogspot.com)
-Publicación de trabajos en el mencionado blog.
- Lectura y análisis de fuentes
- Análisis de filmes y documentales
-Realización de trabajos prácticos
-Investigaciones


Formas de Evaluación
-Cumplir con las actividades de clase
-Evaluación Escrita
-Trabajos prácticos grupales

Bibliografía
-Historia 4to. El periodo de entreguerras.  Edit. Estrada serie Huellas.